Destacados Faraday: cerca de la revolución

Faraday: cerca de la revolución

Hernán Calliari y Federico Vaintraub tienen muchas cosas en común, sobre todo, varios años trabajando en gastronomía bajo la formación de referentes. Hernán lleva consigo unos 10 años en el Danzón mientras que Federico se formó en el salón de 878, en ambos casos intervinieron las mejores escuelas del rubro. Con los relojes sincronizados y la compatibilidad de entenderse con la mirada, estos jóvenes con un millaje gastro interesante pusieron en marcha el proyecto del bar propio con la idea de hacer un lugar honesto, sin chamuyo, donde el actor principal es la comida y la bebida. Actualmente hay una disputa entre ciertos lugares y/o personajes del rubro por lo que ofrecen o donde trabajan, cada uno con su libreto, cada uno con su receta y cada uno con su cuento. A los más contemporáneos les gustarán las historias, a los más tradicionalistas demostrar haciendo, demostrar con sabores. Claramente los chicos Faraday están en el 2do grupo y en su proyecto invocan al sacrificio en la búsqueda de buen servicio y sabores que los identifiquen.

Ubicado a pocos metros del shopping Alto Palermo, del antiguo bar Fili solo quedó el piso de madera y las escaleras que conducen al salón central. Todo lo demás fue remodelado y acondicionado en un plan de obra de varios meses para diseñar una especie de loft bar, tal como sucede en la serie Feed The Beast. El ambiente de Faraday se percibe trash, sin divisiones de sectores, con paredes picadas, cañerías galvanizadas a la vista, ladrillos rascados, barra de neolite, hierros simulados con óxido y otros detalles caseros como lámparas terminadas a mano o una puerta corrediza que le aportan una imagen fabril al lugar.

El diseño interno es propio de los 2 gastros en cuestión, quienes determinaron la mejor disposición para la barra, cocina y salón. “Pensamos en un bar donde el ojo no se lleve el protagonismo. Buscamos un escenario agradable pero que pase desapercibido en donde resalten los sabores y la propuesta de platos, bebidas y servicio” explica Hernán, quien cree en la leyenda de “comer y beber rico” sin que suene a cliché.

Con superficie de 105m2, capacidad de 8 taburetes en barra y unos 60 comensales sentados en salón, el bar está pensado al milímetro tal como lo hubiera diseñado el físico químico. Si bien no es un homenaje a Michael Faraday, en el juego conceptual del lugar, los materiales a la vista parecieran vincularse muy bien con las teorías de campo electromagnético. Como si fuera poco, uno de los creadores del bar vive en el pasaje Faraday y su casa fue el centro de innumerables reuniones de gastros, un punto de encuentro donde todos los caminos parecieran conducir al nombre del físico británico.

Para los amantes de las barras, la misma es corta y se percibe cómoda. En su atractivo visual hay un fondo de barra móvil, un exhibidor de bebidas entre rieles corredizos que permite ganar espacio y capacidad de botellas a la vista. La carta bebible es apuntada en cócteles clásicos y algunos de autor, sin caer en la moda, lo estrafalario, lo sobrecargado de ingredientes irreconocibles. A eso refieren Hernán y Federico al concepto de “honestidad en el producto”. 17 recetas de clásicos y de la sección Faraday’s Lab 10 versiones de la casa, donde sugerimos el Bloody Faraday (Smirnoff, Jim Beam, jalapeño verde, jugo de tomate y Laphroaig 10 años para ahumar, $160) o el Negroni especial llamado Carlito’s Way, con el agregado de palo santo y lavanda ($160).

Aquí también se come y bastante bien. La carta en cocina fue supervisada por Julieta Oriolo, una experta en la materia y creadora de La Alacena. La propuesta se debe interpretar en platos para comer con la mano, de porciones razonables y con la intención que funcionen a modo de tapeo degustación entre varias personas. Así podrás disfrutar unos Deviled Eggs (huevos de campo rellenos con yema, ali oli, alcaparra, salmón ahumado y clara frita, $75), Bruschetta de paté casero (con hinojos caramelizados y pickles de pera, $90) o Chicken Wings marinadas en jengibre, soja y miel ($120) a precio razonable. En plan de plato individual se destacan los increíbles Langosthai (salsa de soja y pescado, cilantro, jengibre y mayonesa, $150), las Meatball Sandwich (albóndigas, pomodoro y muzza ahumada, $185) y el Veggie Burritou de porotos adouki ($165).

Muy buen concepto de bar con ideas sencillas en donde todo pasa realmente por el paladar. Agendá este nuevo spot y tené en cuenta el 1er lunes de cada mes, donde se planean gastro night de alto voltaje.

 

Faraday: Bulnes 2022, Palermo. Horarios: martes a sábado de 19hs al cierre.

L.Kronen

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